Vida de Luna
Luna's Life Story
Muy temprano en el Hospital de Stanford en un frío día de otoño llegó a este mundo nuestra amada Luna Melendo Rodríguez. Eran las 5.50 de la mañana del 17 de noviembre de 2020. ¡Por fin había llegado! Clara y Diego pudieron ser testigos de su sereno espíritu, de sus suaves y dulces gimoteos. Aquí estaba su Niña, los 3,5 kgs. de su Pequeña.
Luna se dio a conocer desde el primer momento. Incluso antes de que Clara y Diego supieran qué esperaban, en lo más profundo de su corazón, Clara supo que su familia daría la bienvenida a una niña y que su nombre sería Luna. Clara y Diego vivieron su llegada como un tesoro y estaban deseando que Milo conociera a su pequeña Hermana. Al llegar a casa Luna recibió a su Hermano con una colección de coches de la policía de Nueva York. Un tierno regalo para ayudarle a tomar su nuevo papel de hermano mayor. A cambio, Milo ofreció a Luna su dinosaurio preferido. Luna tuvo la especial visita de su Tita Diana, quien la estuvo cuidando al venir del hospital. Tita Diana disfrutó en cada momento del inmensurable apoyo que ofreció a Luna, Milo, Clara y Diego durante aquellas noches de poco dormir. Luna aprendió a través de su familia y amigos el significado del amor incondicional y la tolerancia. Solo por la fuerza de su alma, pudimos conocer a Luna y sabemos que la queremos.
A pesar de las crecientes y cambiantes restricciones que la pandemia imponía, Luna pudo unirse a su aventurera familia y conocer el mundo viajando desde muy pequeña. Con tan solo seis meses, se embarcó en un largo vuelo a España y así conoció a sus orgullosos Abuelos: Abuelo Manolo, Abuelo Félix y Yaya Blanca. También viajó a Maui, Cambria y a Sea Ranch al norte de California, con amigos. Disfrutaba nadando y estando al lado del océano. La recordamos en Maui, sentada en la orilla, degustando el sabor de la arena y de sus manitas saladas.
Luna pasó este verano explorando parques con Milo, degustando nuevos placeres como el jamón serrano y el udón, y aprendiendo a gatear y levantarse. Escuchaba atenta en la hora de cuentos en la biblioteca con su niñera Diana. Disfrutaba participando del caos de las cenas semanales de los viernes con Tita Victoria, Tito Wesley, Ellinor y Teddy. Compartía con sus padres el amor por la gente y conoció a muchos amigos nuevos.
No hay nada como el vínculo entre una madre y su hija y el de Luna con Clara era como ningún otro. Clara veía a su Madre y a sus Abuelas en Luna. El pasar siete inigualables meses de baja de maternidad con Luna fue más de lo que Clara podía pedir. Meses de continuos mimos, sesiones de lactancia, tardes enteras juntas en la cama y largos paseos. Cada día era un tesoro para Clara.
El vínculo entre un padre y su hija es también tan especial… El Bebé de Diego poseía la llave del corazón de su Padre a través de su dulce sonrisa y su serena presencia. Feliz con su pequeña Niña, Diego cantaba y susurraba “shhhh” en su oído cuando era hora de dormir. El tiempo que pasó con ella durante su baja de paternidad fue extraordinario. Luna era el fan número uno del músico de la familia. Asistió en primera fila a su primer concierto de Rumbahia, disfrutando de cómo su padre inundaba de música las calles de San Francisco. Como su padre, Luna vivía y respiraba música y pasó incontables días bailando y abrazada fuerte por su Papi Diego.
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It was a cool autumn day, and very early, when our dear Luna Melendo Rodriguez arrived in this world on November 17, 2020 at 5:50am at Stanford Hospital. She had finally arrived, and Clara and Diego could witness her calm and peaceful spirit; her soft and sweet little cries. Here was their little girl, all 3.5 kilograms of her.
Luna made herself known from the beginning. Even before Clara or Diego could find out about her gender, Clara knew deep within her heart that they were going to welcome a little girl to their family and that her name would be Luna. And when she did arrive, Clara and Diego treasured Luna and couldn’t wait to introduce Milo to his new baby sister. Upon arriving home, sweet Luna greeted her big brother for the first time with a set of New York City police cars. A sweet gift to help Milo transition into his new role as a big brother. Milo reciprocated offering her his favorite dinosaur. Luna even had her special Tita Diana come to take care of her once she came home from the hospital. Tita Diana loved every moment of sleepless nights to care and provide for Luna, Milo, Clara and Diego. Luna knew about acceptance and unconditional love from family and friends. From the strength of her spirit alone, we were able to know Luna, and she knew that we loved her.
Despite all the restrictions presented by the pandemic, Luna joined in with her exploring family and thus was able to see this world and travel at an early age. When she was only six months old, she boarded a long flight to meet her proud grandparents, and Luna was able to meet Abuelo Manolo, Abuelo Felix and Yaya Blanca in Spain for the first time. She also went to Maui, Cambria, and Sea Ranch in Northern California with friends. She loved to swim and loved to be by the ocean. We remember her in Maui, sitting by the shoreline, getting a taste of the sand and or her salty hands.
Luna spent this summer exploring parks and playgrounds with Milo - enjoying new foods like Spanish ham and udon, and learning to crawl and stand. She listened carefully to story time at the library with her Nanny Diana. She especially loved the familiar caos of her weekly Friday night fusion dinners with Tita Victoria, Tito Wesley, Ellinor and Teddy. She met many new friends and shared a love for people, just like her parents.
There is something to be said about the bond between a mother and a daughter. Luna had a connection with Clara like no other. Clara saw her mother and her grandmothers in Luna. Spending 7 amazing months of maternity leave with Luna was more than Clara could ask for - with unrushed cuddles, breastfeeding sessions, afternoons in bed and the long strolls. Each day was especially precious to Clara.
And the bond between a father and daughter is also so special. Diego’s baby Luna held the key to her father’s heart with her sweet smile and her calming presence. Diego, so happy with his baby girl, would sing to her and gently say shhh by her ear when it was time to nap. He spent so much precious time with her while he was on paternity leave. With Diego as the musical rockstar of the family, Luna was his number one fan. She attended her first Rumbahia concert, front row and center, and loved to hear her father jamming away on the streets of San Francisco. She lived and breathed music just like her father and spent many days dancing and being held close by her Papi Diego.